31 dic. 2012

2012

Las mejores película de 2012

        Al acercarnos al fin del año, en MDM Backstage decidimos publicar una lista con las mejores películas estrenadas en España en 2012.

        A continuación adjunto mi lista. Además, si pulsáis en el enlace que incluyo al final de esta entrada, podréis leer breves explicaciones de por qué las películas mencionadas han logrado entrar.

10. MARGARET
9. THE DEEP BLUE SEA
8. LA INVENCIÓN DE HUGO
7. MOONRISE KINGDOM
6. TAKE SHELTER
5. EN LA CASA
4. SHAME
3. HOLY MOTORS
2. COSMOPOLIS
1. LOS DESCENDIENTES



10 – MARGARET
Empezamos la lista con una película irregular e imperfecta. Realmente, Margaret no podría haberse concebido de otra forma, pues sacrificar su inestabilidad habría supuesto mutilar su significado. ¿Acaso las reacciones humanas no son apasionadas y desequilibradas? Las múltiples tramas secundarias que se desarrollan a raíz del accidente de tráfico presenciado y, en parte, motivado por Lisa (extraordinariamente interpretada por Anna Paquin) no buscan –aunque pueden lograrlo– hacernos reflexionar con los múltiples conflictos aislados que plantean, sino que pretenden reflejar la realidad caprichosa de nuestra existencia. Por ello, que los innumerables temas tratados sean, a veces, apenas esbozados deja de ser un defecto para convertirse en el gran logro del filme. Margaret habla con los impulsos cuasi caóticos e impredecibles de los personajes.  Desde el comienzo de la cinta y a lo largo de todo su metraje, se muestran ralentizados planos de la metrópoli, de los transeúntes que discurren por sus calles. Es ahí, en los instantes en los que la narración individual se detiene, donde reside  su verdadero discurso. Margaret habla con las vistas de la ciudad y de una muchedumbre inmersa en sus propios y, para cada persona, trascendentales problemas.


9 – THE DEEP BLUE SEA
The deep blue sea es una película que exige ser desentrañada pausadamente, contemplando cada gesto, cada mirada, cada voluta de humo, cada reflejo en un espejo. Cada detalle es preciso. Terence Davies filma con rigurosa exactitud. No se encontrará en su obra una arista técnica sin pulir: los colores velados, la ambientación británica, la partitura que conduce el relato o incluso el ritmo lento, pero matemática y emocionalmente calculado. Plagada de metáforas visuales, la película realiza una retrato universal de las distintas formas de amor: el amor platónico, el amor carnal y el amor puro convergen en la casi sobrenatural interpretación de Rachel Weisz, capaz de transmitir toda su pasión y su angustia con un solo pestañeo.


8 – LA INVENCIÓN DE HUGO
Será difícil que un cinéfilo no se emocione en algún momento con La invención de Hugo. Entrelazándose con el triste, cruel y tierno relato de un niño que sobrevive cual pícaro en una estación de tren parisina, va emergiendo paulatinamente la historia de George Méliès y su Viaje a la Luna. Lo que parecía una cinta de aventuras infantiles con robots, mensajes secretos y llaves «mágicas» se convierte en un cuento que desprende fascinación por el cine. Con La invención de Hugo podremos experimentar la estupefacción o el terror que sentirían aquellos que asistieron al famoso espectáculo de Llegada del tren a la estación de La Ciotat de los hermanos Lumière, podremos enternecernos con el nacimiento del cinematógrafo y podremos revivir nuestro primer encuentro, por desgracia tal vez ya olvidado, con esta arte. Pero no nos engañemos: La invención de Hugo es mucho más que una historia de amor por el cine.  En ella se tratan con delicadeza temas de mayor hondura, como el hastío, la decadencia, la añoranza, la nostalgia por la gloria pasada, la necesidad humana de nuevas aventuras o el deseo de trascender. En ella hay, incluso, una modesta juguetería en la que un pobre hombre hace magia. Si la magia del cine, sea lo que sea, existe, Martin Scorsese nos ha mostrado dónde encontrarla.


7 – MOONRISE KINGDOM
¿Cuál es el atractivo de Moonrise Kingdom? ¿Por qué una película tan sencilla merece estar en esta lista? Seguramente la razón se encuentre en el mundo estrafalario creado por Wes Anderson, en los personajes esperpénticos que lo pueblan y en sus comportamientos grotescos. Puede, sin embargo, que esta ficción no sea tan ficticia. Puede que el universo de Rhode Island, tras ser reducido al absurdo, no sea tan distante de aquél en el que vivimos. Puede que las excentricidades de los habitantes de la isla no sean tan diferentes de las ocupaciones coherentes que llevamos a cabo en nuestra sociedad real. Entendemos que con su halo de parodia, su peculiar uso del color, y su original e insólita fusión entre música diegética y música extradiegética, la simpática historia de dos niños que se fugan al creer estar enamorados se convierte en una sátira encubierta con el barniz de la inocencia. La caricatura está en Moonrise Kingdom, pero los fantoches somos nosotros.

6 – TAKE SHELTER
El fin del mundo del que habla Take Shelter no es físico o geológico. El apocalipsis se encuentra en la imposibilidad de proteger a una hija discapacitada, en no poder satisfacer las necesidades de la familia tras perder el empleo, en vislumbrar cómo la vida de los seres queridos va a expirar inexorablemente o en comprobar cómo a nuestras profecías, falsas o verdaderas, la única respuesta es la burla. Por eso, las pesadillas que Curtis LaForche (un espléndido Michael Shannon) sufre cada noche no son sólo malos sueños, sino su verdadera hecatombe. A diferencia de en Melancolía (Lars von Trier, 2011), en cuyo prólogo ya se desvelaba que la Tierra iba a destruirse con el objetivo de centrarse en el desarrollo psicológico de las hermanas protagonistas, en la película de Jeff Nichols no sabemos hasta qué punto lo vaticinado es cierto. Como LaForche, tendremos que lidiar contra el destino presagiado y sentiremos el terror ante la posibilidad de que lo augurado sea real. Como Noé en el relato del Génesis, tendremos que refugiarnos.








5 – EN LA CASA
Lo grandioso de la nueva cinta de François Ozon es su extraordinaria capacidad para combinar dos artes, la literatura y el cine, en una misma obra. Como espectadores de una película, quedamos expectantes ante la intriga que nos muestran las imágenes; como lectores de la novela que se escribe dentro del propio film sentimos curiosidad por cómo continuarán los acontecimientos. Los protagonistas se preguntan cómo proseguirán los hechos, transformándose en nuevos espectadores. El misterio que se cierne sobre el público también lo hace sobre los personajes y, poco a poco, el arte los imbuye, afectando sus vidas, cambiando sus hábitos, corrompiéndolos y fundiéndose con la realidad.

4 – SHAME
Shame se presentó como una película acerca de la adicción al sexo, pero es mucho más que eso. La película, desde el marco de lo carnal, trata sobre la vergüenza que produce la imposibilidad de someterse a la voluntad, sobre el vacío existencial de un hombre oprimido por él mismo. Brandon (Michael Fassbender) queda atrapado en el travelling sin poder escapar. En Shame, el deseo y la necesidad se convierten en dolor, un dolor que, gracias a la excepcional técnica de Steve McQueen y a la soberbia interpretación de Michael Fassbender, consigue asfixiar al espectador.

3 – HOLY MOTORS
He aquí una obra sublime, una pieza inescrutable. El filme de Leos Carax  se alza como el estandarte del arte en su máxima expresión. Recordando en el estilo al Inland Empire (2006) de David Lynch, Holy Motors narra, si es que esta palabra puede emplearse para definir este film, las múltiples transformaciones que sufre a bordo de su limusina Monsieur Oscar (Dennis Lavant) para interpretar distintos personajes. Por esto, el protagonista será una vieja mendiga, o una repugnante bestia en busca de su bella, o un anciano a punto de morir. Cada espectador encontrará lecturas distintas en las actuaciones inconexas de Monsieur Oscar. Podrán advertirse reflexiones sobre el arte y la belleza del gesto, sobre el cine y los espectadores, sobre la música como medio para proyectar emociones o sobre el tópico literario del doble. Pude ver una sociedad distópica, hastiada, en la que el individuo se ha diluido y la inacción ha triunfado, en la que sólo queda revivir momentos, vivir de nuevo. Ya lo dicen las limusinas desde las que habla el mismo Leos Carax: los hombres no quieren ya motores, no quieren más acción. El problema es que los coches, los santos motores, también están cansados.








2 – COSMOPOLIS
Con la extravagante y alegórica travesía en limusina de Eric Packer (Robert Pattison) hacia su peluquería, Cronenberg nos ha concedido una obra insondable, complejísima y densa en la que cada pincelada, técnica y narrativa, está meditada. Probablemente Cosmopolis es, seguida de Holy Motors, la película que ha manifestado más abierta y violentamente la decadencia de la era contemporánea. A lo largo del metraje, múltiples personajes van entrando en la limusina de Packer para entablar conversaciones de toda índole –ya sea comercial, sexual o artística– con un protagonista que, a raíz de estos diálogos, va evolucionando, descubriendo y, en última instancia, asqueándose. El discurso visual, tan metafórico como el verbal, engarza con perfección las apariciones de los personajes secundarios y justifica el ocaso del protagonista. Con cada nuevo visionado podrán encontrarse nuevos diálogos que la vez anterior pasaron desapercibidos. Será tarea del espectador descifrar el mensaje polisémico e infinito de Cosmopolis.

1 – LOS DESCENDIENTES
Los descendientes se inicia con un plano de una mujer divirtiéndose en el mar. Podrían haberse ensañado con las imágenes del accidente que habría de producirse, pero Alexander Payne se limita a enseñar la felicidad previa al catastrófico futuro ignorado. Un instante antes del fundido en negro, la vida se extiende indefinidamente; un instante después, la vida se ha truncado. De este modo, la elipsis se yergue como el método idóneo para reflejar la realidad, un vaivén de fotogramas de vitalidad y felicidad en los que, en cualquier momento, puede apagarse la imagen. Al igual que los días no son totalmente felices, ni amargos, sino una combinación equilibrada de todos los posibles estados, Los descendientes oscila mesuradamente entre el humor y la tristeza, la obligación y el deseo, la duda y la respuesta, el pasado y el futuro, el paraíso y el infierno. Payne no ha realizado una cinta con la intención de explicar cuán difícil es educar a unas hijas conflictivas o para filmar la lastimosa situación de una familia que se desengrana. En su lugar, Payne ha filmado a los seres humanos.